Hoy me he despertado en la playa, bueno no era la playa exactamente pero casi. A las 9:30 había quedado con Raúl en la puerta del rastro así que me he vestido con prisa y he salido sin desayunar (algo que no me sienta muy bien). La noche anterior mientras cenábamos llamó Álex diciendo que quedaríamos sobre las 11:00, así que a esa hora nos avisó de que tardaría unos 15 minutos más. Nos fuimos al Saler con la cámara de placas que ,definitivamente, es lo mejor del mundo. Cuando tenga las fotos todo se entenderá un poco más. En el rastro conseguí un órgano electrónico por 2 euros, en un principio había comprado uno blanco precioso pero al comprar más tarde las pilas Raúl y yo nos dimos cuenta de que no iba así que regresé al puestecito y la mujer que estaba sentada me lo cambió por otro que había de color negro y que funcionaba. Ahora sólo queda llamar a Mario para que me enseñe a tocarlo mejor. Arriba está la Polaroid que le hice al de color blanco y en la cual Raúl casi me mata por la vergüenza que pasó, pero es que no entiendo por qué la gente se queda mirando tanto cuando haces una foto.