
miércoles, 27 de mayo de 2009
Martes 26 de Mayo de 2009
He dormido mal. La ventana no dejaba de hacer ruidos, creía que alguien iba a salvarme pero me he quedado esperando hasta las ocho y media de la mañana y sin éxito me he puesto a estudiar. De camino al autobús, como todos los días, he pasado por un terreno sin edificar que tiene una torre muy alta blanca y algunas ventanas tapiadas. Había un señor sentado en uno de los bancos del paseo contiguo, que ya he visto más de una vez porque debe vivir en alguna casa cercana, tenía la cabeza agachada y un perro le acompañaba. He pasado por su lado y en ningún momento ha querido subir la mirada. Mirandome los pies, sólamente, ha dicho: "si andaras descalza ya no te harías daño". Supongo que soy muy dada a buscar significados y resolver los sentidos metafóricos más sinsentidos pero...yo creo que no ha sido algo fortuito.
Luego he llegado a clase, a tiempo para ir corriendo con Raúl a comprar un carrete de Polaroid en una tienda que hay cerca de nuestra escuela y subir a hacer el examen de teoría de la fotografía. A las dos más o menos salía y me dirigía a casa del padre de Reyes. Caminando por la calle que va a la plaza de la virgen iba pensando que quería un vasito de helado un euro, pero la heladería estaba cerrada, qué fastidio. Así que enfadada he cogido el autobús número cinco y he parado casi al final de la calle Colón para terminar en un cuarto piso con ascensor. Puerta siete, como mi antigua casa, ya nunca se me olvida. La puerta estaba entornada así que entro y trepo por un pasillo largo y oscuro para encontrar a Reyes comiendo una ensalada y viendo dibujos en una habitación donde ya se veía mucha luz. Ibamos a salir a la calle pero mi amor por la casa no nos dejaba así que nos pusimos a hacer fotos y a sacar conclusiones, conclusiones como esta:
-a- "deberíamos utilizar esta casa a modo de biblioteca y no sólo para hacer cenas o reuniones de festejo, podríamos venir aquí a leer siempre"
-r- "claro, podemos leer aquí cuando quieras. Mi madre y sus amigas han creado un grupo de lectura y una noche a la semana se reunen. Tienen que haber leído el libro que hayan dicho anteriormente y luego comentarlo o sugerir otros."
-a- "Eso lo hace mucha gente, a mi siempre me ha parecido una buena idea pero nunca lo he llevado a la práctica, así que, ¡declaro fundado nuestro club de lectura en la casa de los años treinta y nos nombro principales componentes de este!" (...)
Cuando he llegado a casa te he llamado para decirte que podíamos trasladar el cine a la casa de los años treinta junto al club de la lectura porque hasta dentro de un mes los visionados en la terraza de mi buhardilla veo que no tendran mucho éxito a causa de la lejanía (aunque para la habitación blanca y para mí la soledad nunca fue un problema) pero el teléfono comunicaba.
Lunes 25 de Mayo de 2009

Supongo que caí en un pantano de arenas movedizas. Al principio me asusté pero no podía asimilarlo así que me quedé inmóvil con los ojos llorosos. Hoy opté por gritar, craso error, no sirvió de nada. Pasará la semana y supongo que yo seguiré aquí, aquí donde no quiero estar. Subiré a todos los autobuses preguntando si alguno llega hasta ti, pero nadie responderá. Cortarán todas las líneas de comunicación y todo será lento, todo será neutro (...)
viernes, 22 de mayo de 2009

Cuando crees que nunca es demasiado y nunca te parece poco y demasiado te parece menos aún pero no te das cuenta y sigues en tu nimbo ignorando que el final (porque sí, crédula de ti, tenía que haber un final) va a ser el mayor batacazo que te has dado hasta el momento. Podrías estar preparada para un golpe de estado, para miles de incendios con lupa e incluso para la tercera guerra mundial, pero jamás para lo que te acaba de pasar. Ingenua por creer estar en el Edén y que alguien se comiera la manzana. Ingrata por no comprender y que después no miraras. Hasta luegos de viento que se convertirán en cartón o hierro oxidado, hasta luegos que quizá se conviertan en besos manchados o en adioses congelados.
(en la imagen un cuadro de Toulouse Lautrec)
jueves, 21 de mayo de 2009
martes, 19 de mayo de 2009
Cuando la arena se mete en las zapatillas y el blanco cega tanto que no puedes respirar.
(foto raúl)Hoy he leído Antichrista, me sorprende que la primera vez que lo tomara prestado no me gustara demasiado. Esta vez los ojos no querían dejar de mirar cada palabra que aparecía en las hojas y sentía la euforia en mi interior. Blanche ha madurado más que aquel verano que la conocí. Antichrista (o Christa) me sigue produciendo estupor y temblores*(ja!) pero, a la vez, ha nacido en mí un sentimiento de fraternidad. Será cosa de la edad, supongo. He decidido leer, y en algunos casos releer, toda la bibliografía que pueda conseguir de ella en un tiempo limitado y no volver a hacerlo hasta que cumpla los 30 años.
lunes, 18 de mayo de 2009
viernes, 15 de mayo de 2009
Escrito durante la semana en moleskine:
Me quedé profundamente dormida, a las doce subí al autobús para ir a Railowsky a comprar papel fotográfico, no quedaba el paquete de 5o hojas así que tuve que comprar dos de 10 y me regalaron otro de 5 y me conformé con la mitad. Como había quedado a la 1 y media me permití el lujo de ir a París-Valencia con la intención de echar un vistazo, aunque es bien sabido que nunca sé echar sólo un vistazo y que entre tanto libro y tanta oferta variada me pierdo y termino por comprar algo. Entré directamente hacia el pasillo izquierdo donde sabía que debía esperarme Beckett. Sentí el gusanillo de comprarme Molloy, ya que la vez que lo había leído lo tomé prestado de la biblioteca y ya era hora de tener la "trilogía" completa en mi estantería. Pasaron unos minutos mientras lo buscaba y un nombre, que ya hacia tiempo que había dejado a un lado, sonaba en mi cabeza una y otra vez, Amélie Nothomb. Así que me dirigí hacia el mostrador para preguntar dónde se encontraban sus libros y terminé con cinco o seis ejemplares (pero de autores distintos) en las manos y con treinta euros en el monedero (de los cuales tenía que reservar quince para la comida). Mis apetitos eran cada vez más incontrolables y tras una elección bastante reñida, entre mi pesimista preferido, la "preponte" pero adorable Nothomb y un impulso terrorífico de Lovecraft, decidí quedarme con la segunda y retomar la vida de aquella mujer que hacía ya bastantes años había abandonado. Me decanté por "Ni de Eva ni de Adán" pese a la horrible portada, nunca juzgues un libro por su portada y más con los de Nothomb que, a mi parecer, suelen ser algo desacertadas. Pagué los catorce con setenta (creo recordar) y salí de la tienda satisfecha. Aún faltaban veinte minutos aproximadamente para mi cita con Álvaro asi que decidí sentarme en una terraza para empezar a leer aquella maravilla. Cuando noté que alguien se paraba y venía hacia mí interrumpí la lectura y me levanté rápidamente de la silla para emprender el viaje a Japón (¡qué ganas tenía de tomar sushi y arroz con gambas y setas!) el trayecto fue de veinte segundos aproximadamente. Todo un récord para estos tiempos.
Con un poco de papel reciclado de la clase de técnica he recreado una portada para el libro pero no me ha dado tiempo a terminarla.
Hoy por la mañana en el autobús he llegado a la última página y me ha gustado tanto tantísimo que me ha sabido a poco, aunque en realidad me encanta tener esa sensación.
jueves, 14 de mayo de 2009
He ido a clase muy temprano, me gusta llegar y que las puertas aún estén cerradas. Han pasado unos veinte minutos desde que he entrado a clase hasta que nos hemos ido a Viveros para que Mario explicara flash. Ha sido interesante, aunque no podía parar de pensar en la nuca de Bernat, se ha cortado un poco el pelo pero aún le siguen rozando las puntas contra ella y siempre tengo la sensación de que debe ser muy agradable. Quería pasarle la mano y hacerle una foto, pero me he contenido, aunque quizá mañana se lo proponga.
(...)
Al llegar a casa mi madre me ha dicho que llevaría a Pipo al veterinario sobre las siete porque creemos que puede tener diabetes. A las nueve, más o menos, ha llegado (porque también se han quedado paseando por el parque). El veterinario ha dicho que Pipo no es diabético. Le han hecho un análisis completo porque no ha perdido el apetito pero cada vez está más delgado y bebe mucha agua. Mañana tendrán los resultados. No quiero que envejezca más y he recordado todo lo que hemos pasado juntos y he tenido una sensación muy extraña. Aún no he perdido a nadie tan importante y creo que no estoy preparada.
lunes, 11 de mayo de 2009
jueves, 7 de mayo de 2009

La tarde de mayo había caído soleada y cálida, demasiado cálida. Dejaba entrever que el verano estaba a la vuelta de la esquina. Ella subió al coche con desgana pero lo que le esperaba al final del trayecto era razón de peso para meterse ahí dentro. Tras veinte minutos bajó del coche malhumorada y sin ganas de hablar ni ver a nadie. Caminó por la plaza del ayuntamiento hasta llegar a una tienda de revelado de fotografía donde tenía que recoger un carrete de diapositivas. Pagó los cinco con noventa euros al dependiente con camiseta amarilla y salió algo más animada, sabía que ya quedaba poco. Avanzó hacia el teatro donde compró la entrada por un euro a la mujer desaliñada que hablaba por teléfono y entró en el recinto para subir al cuarto piso en ascensor (donde se preguntaba por qué los silencios en ese lugar eran tan incómodos siempre). Le llamó la atención que nadie fuera acompañado entre todos los que estaban ahí y en cierto modo le gustó. Al abrirse las puertas una mujer estaba esperando para romper la entrada sin llegar a la escisión; tras esto ella subió los escalones dejándo a los demás atrás.
Sonaba una música, como todas las veces anteriores, pero que por excepción no era de su agrado. En las butacas ya había gente sentada, esta vez algunos si que iban acompañados. Decidió sentarse, como de costumbre, por la cuarta o quinta fila empezando por el principio. Rodeada de solitarios y desconocidos ella se sentía cómoda. Dos señores bajaban la leve cuesta de la sala hablando en voz más que alta, debatian sobre si alguien (ella no llegó a escuchar el nombre) aun era crítico de cine o no, pero para cuando uno de ellos quiso responder la música que siempre indicaba que la película iba a comenzar sonó y las luces se apagaron. Todo quedó en silencio. Sin duda, ese momento le llenaba por completo. El ruido del proyector indicaba que empezaba Allemagne Anné 90 neuf zero (alemania año 90 nueve cero). Sentía una inquietud por todo su cuerpo y un deseo irremediable de ver lo que se escondía en cada fotograma. Al cabo de sesenta y dos minutos descubrió, aliviada y conmovida, que el genio de Godard, de nuevo, le había sorprendido y devuelto esa sensación de ser otra persona. De sentirse completa. Sin poder quitar por un segundo la mirada de la pantalla y notar que cada frase se le metía hasta dentro de los pulmones y le servía de respiración comprendió que el sueño de los individuos era ser dos y que la soledad era una y, por tanto, quizá pesada de llevar aunque imposible de abandonar.
lunes, 4 de mayo de 2009

Órganos girando melódicamente, la respiración inconsciente y el corazón bombeando sangre, inclinándose de atrás hacia delante, clavándose en el espacio. Un espacio que se hace cada vez más pequeño, tan pequeño que duele. La sangre, más tarde, empieza a secarse y se congela, se seca y se congela, se seca y...desaparece.
Viernes 1 de mayo, escrito en libretita a cuadros:


Fue poco después de las 11 y media de ayer cuando llegamos al bosque. Antes habíamos ido a la azotea de Joan para hacer algunas fotos más. El sol brillaba demasiado, cuando digo demasiado me refiero a que para hacer fotos no me gusta que haya tanto, pero se estaba bien. Era Jueves y yo me estaba perdiendo mi clase de audiovisuales pero creía que merecería la pena (y así fue). Al llegar al bosque, como he mencionado antes, nos pusimos a hacer las fotografías que tenía pensadas para el trabajo, mientras estábamos en ello y Amppy se prestaba a todo lo que le pedía, oimos un ruido entre los matorrales, me acerqué a ellos y para mi sorpresa, ¡me encontré con ella! y le hice una foto para que el niño-oso nunca más estuviera triste y nunca más estuviera solo...
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