Oh my darling, there's a place for us
viernes, 20 de agosto de 2010





"No puedes controlar el clima. Sólo puedes reaccionar frente a él o, como mucho, hacer un buen pronóstico para el día siguiente. No puedes controlar la energía, la fatiga o el hambre de un equipo, no puedes tratar de insuflarles energía, alimentarles o guiarles para cuando sean más que la media, pero la rapidez o la lentitud con que se hacen las cosas es tan parte del proceso como los colores son parte del diseño o el encuadre es parte de la construcción de una escena. El cine es una experiencia interactiva, así que el modo que resultan las cosas es una combinación de un buen planteamiento y una adecuada respuesta, de ser lo suficientemente flexible a lo inesperado. Debes saber que las intenciones de una escena, o la idea, o el momento, no están perdidos por un inesperado cambio en el clima o por la ineptitud de un actor para recordar su texto: uno se adapta a lo que es esencial. Puede adoptar una forma distinta (o con un estilo modificado respecto a lo que estaba planeado), pero mientras contenga la misma intención, o idea, o emoción... ese es el estilo de una película."
(Christopher Doyle)
lunes, 16 de agosto de 2010
En la vida, lo esencial es hacer juicios a priori sobre todas las cosas. Es evidente, en efecto, que las maneras se equivocan, y los individuos siempre tienen razón. Pero hay que guardarse de deducir de ello reglas de conducta: éstas no tienen por qué necesitar ser formuladas para que uno las siga. Existen sólo dos cosas: son el amor, en todas sus manifestaciones, con chicas guapas, y la música de Nueva Orleans o la de Duke Ellington. El resto debería desaparecer, porque el resto es feo, y las pocas páginas de demostración que siguen extraen toda su fuerza del hecho de que la historia es completamente verdadera, porque me la he inventado de cabo a rabo.
(La espuma de los días, Boris Vian)
domingo, 15 de agosto de 2010
Prólogo
A finales del invierno de 1924, sobre el peñasco en que Nietzsche había tenido la intuición del eterno retorno, el escritor ruso Andrei Biely sufrió una crisis nerviosa al experimentar el ascenso irremediable de las lavas del superconsciente. Aquel mismo día a la misma hora, a no mucha distancia de allí, el músico Edgar Varese caía repentinamente del caballo cuando, parodiando a Apollinarire, simulaba que se preparaba para ir a la guerra.
A mí me parece que esas dos escenas fueron los pilares sobre los que se edificó la historia de la literatura portátil: una historia europea en sus orígenes y tan ligera como la maleta-escritorio con la que Paul Morand recorría en trenes de lujo la iluminada Europa nocturna: escritorio móvil que inspiró a Marcel Duchamp su boite-en-valise, sin duda el intento más genial de exaltar lo portátil en arte. La caja-maleta de Duchamp, que contenía reproducciones en miniatura de todas sus obras, no tardó en convertirse en el anagrama de la literatura portátil y en el símbolo en el que se reconocieron los primeros shandys.* (...)
*Shandy, en el dialecto de algunas zonas del condado de Yorkshyre (donde Lawrence Sterne, el autor de Tristam Shandy, vivió gran parte de su vida), significa indistintamente alegre, voluble y chiflado.
(para "Historia abreviada de la literatura portátil", Vila-Matas)
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