lunes, 24 de agosto de 2009



Ya no duermo por las noches y me despierto tarde. Hoy he soñado contigo, el Viernes vi "los amantes del Pont-Neuf" es del mismo director que la de "Chico conoce Chica" (Leos Carax) que alguna vez te comenté pero que nunca llegué a dejarte y no sé por qué pero pienso enviártela por correo para que la tengas ahí contigo o te la llevaré cuando nos veamos aunque te la bajes antes si lo haces. El caso es que la de los amantes del pont-neuf también me gustó muchísimo, aún no había tenido ocasión de verla aunque me compré el especial de la cahiers du cinéma francesa del año 90, por lo menos, que ves ahí arriba, no entendía la mitad y me costó su trabajo descifrar la mayoría de cosas pero era tan bonita que no pude resistirme, me la compré en la librería aquella que te conté, Valdeska, donde compré también lo de Warhol que te di un día. Pues bien, ahora que ya he visto la película no me ha decepcionado nada, es realmente bonita. En ella Michelle, Juliette Binoche, decía que cada vez que soñamos con alguien deberíamos llamarle al día siguiente y decirle "hola, hoy he soñado contigo" supongo que esto es lo que pretendo hacer. 
Te llamaba por teléfono y te contaba todo lo que me ha pasado durante estos días y tú te reías de mi por las tonterías que me pasaban y luego no te reías por las no tonterías que me pasaban. Lo más curioso es que todo lo que te decía es lo que te quiero contar cuando estoy despierta, y estoy segura de que hemos estado juntas esta noche porque te oía muy cerca y lo mejor de soñar esto no ha sido escuchar tu voz otra vez, lo mejor ha sido que te he encontrado y por un momento veíamos mucha nieve, estábamos sentadas al borde de una especie de plataforma que podría ser una azotea de algún edificio perdido y cuando mirábamos abajo estábamos tan cerca del suelo que veíamos todo blanco y nuestros pies colgando tocaban el frío. La mayoría de veces que sueño contigo andamos por las alturas y es realmente bonito. Hablábamos como si estuviéramos a miles de kilómetros pero en realidad si me giraba estabas a veinte centímetros. Después te preguntaba que si ibas en trineo por las calles porque en ese momento estaba viendo muchos juntos aparcados como si fueran bicis y tú contestabas que sí y que tenía que ir para probarlo porque era muy divertido. Todo ha sido tan raro. Luego me he despertado y estaba rodeada de blanco, he sonreído pero me he dado cuenta de que era mi cama y no la nieve y de que no podía llamarte. Escríbeme pronto Be.




Álvaro y yo el tercer jueves de cada mes nos hacemos una foto en blanco y negro en algún fotomatón de la ciudad (que normalmente siempre es el mismo) desde hace casi un año.


martes, 11 de agosto de 2009

Be que sepas que el niño que llora letras y yo te echamos de menos. 


Como he estado tantos días enferma me ha dado tiempo a dibujar mucho y he hecho una libretita con hojas partidas para que cada una dibuje algo que haya visto o se haya imaginado en la calle (tú en las calles de Malmö y yo en las de Valencia, claro) y nos la enviemos por correo cada cierto tiempo para ir completándola. Espero que te guste la idea y que al final del año la hayamos terminado. 


Escrito hoy en hojas blancas:

Más o menos con el mismo espíritu con el que vi la primera vez alguna película de algún director que probablemente pueda ser más de uno y que por eso no hago mención a ninguno me quedé cuando salió mi siamesa por la puerta de casa. Con ese sentimiento de ¿y ahora qué? y una tristeza congelada por fuera y encendida por dentro nos despedimos sin despedirnos del todo. Supongo que yo no era consciente realmente y quizá ella tampoco, aunque creo que sí más que yo. Cinco es el número que ha pasado desde aquel día, cinco. Cinco son los días que llevo enferma también y cinco son los dedos de una mano. Siempre quise estar al norte del norte y ahora ella es donde está, debe ser una señal, no sé de que tipo pero debe serlo. Ya empiezo a echarle de menos y deben quedar como noventa días más para volver a encontrarnos, nunca hemos estado tanto tiempo seguido separadas, lo he pensado tanto que ya tengo sobres preciosos para mandar por correo y que parezca que a veces estoy ahí o ella aquí. Sólo me quedan fotos, algo de ropa y una bufanda rosa que encontré ayer en el armario...

lunes, 10 de agosto de 2009


Así que aquí estoy, con fiebre, delirando y soportando que el dolor me arrastre. Me miro desde fuera, creo que no saldré de esta pero, ¿por qué siempre que me pongo enferma siento que me muero? es una pregunta estúpida, lógicamente no sé qué se siente al morir así que no le doy más vueltas. Estoy así desde el Jueves pero pensé que esto se iría pronto, cierro los ojos, pero nada alivia. Me voy a urgencias, la sanidad pública es una basura, aunque no te quejes que si no alguien te saldrá con el discurso de que en estados unidos están peor que tú y en otros tantos sitios también, ya lo sé, pero yo quiero quejarme porque me duele todo, así que me quejo. Podría irme a la privada pero hoy es sábado y los sábados no abren el centro médico así que si quieres te vas al nueve de octubre que está a veinte minutos de donde estás tú y si no pues te jodes. No puedo esperar. Estoy temblando, estoy nerviosa, no dejo de quejarme y de mover las piernas continuamente, mi madre está histérica y dice que pare. Aparece la doctora, "la hemos hecho buena, esa doctora es una estúpida, tiene hasta una denuncia de un paciente", dice mi madre. Genial, pienso yo. Se le oye hablar y hablar con otra doctora que no alcanzo a ver porque está dentro de una habitación, pero tienen las puertas abiertas y por eso desde el final del pasillo las oigo. Me pongo más nerviosa aún, no puedo aguantar más el dolor, mi madre va a estallar si no dejo de moverme y de quejarme, estoy a punto de llorar, parezco una cría de tres años, mentira, hasta las crías de tres años tienen más aguante que yo, pero estoy débil y me puede. Mi madre pregunta de nuevo si va a tardar mucho, "enseguida la llaman", no había cola cuando llegué, sigue sin haberla, pero no me llaman. Las agujas del reloj que hay colgado en la pared no paran de moverse, tiempo, más tiempo..."Andrea, pasa" ya era hora, le murmuro a mi madre con voz de enferma. Entro y veo una mascarilla verde que va hacia mi cara, lo que me faltaba hoy. Que si gripe A y por si acaso cambiamos de habitación para no contagiar al siguiente que entre. Genial, pero déme algo ya, por favor. Exploraciones, exploradores y explorada. La doctora más lenta y prepotente dice que no es la gripe A pero que tengo que estar tomando fármacos y en casa, en dos días podría aparecerme. Nos vamos, creí que no saldría de ahí nunca. Mi madre dice que salga de la consulta con la mascarilla esa verde puesta para que todos se asusten, empieza a delirar ella también, debo haberle contagiado pero está tan graciosa que me la cuelgo del cuello para hacerle feliz. La gente mira pero yo creo que no tienen mucho miedo.

Sigo medio muriendo, esta vez en mi cama. Me duermo, me despierto y le pregunto a mi madre si llevo un día entero durmiendo y todo ha sido un sueño, ella dice: "no, Andrea, sigue siendo hoy". 

Ahora ya es Lunes, empiezo a recuperarme, es el cumpleaños de mi madre así que esta noche por fin saldré de casa, eso sí, con pañuelo en la garganta, como las abuelas, porque sigo algo débil. 
No puedo comer helado pero quiero una tarrina de cookie dough y comérmela entera y que luego me duela la tripa. Desgraciadamente se la he pedido a mi madre y dice que no me la comprará hasta el Jueves que seguramente ya no esté en peligro de recaer por una tontería. Ponerse enferma en verano es un horror, y ya no porque quiera salir, comer helado, bañarme o cosas de esas , sino porque con el calor tardo más en estar sana. 
Menos mal que hoy está nublado y a lo mejor llueve. 

viernes, 7 de agosto de 2009




Ya no quiero contar cuántos días han pasado pero estás lejos, demasiado. No voy a tachar números ni descontar dedos porque no hay suficientes para hacerlo. Debe haber cientos de personas escribiendo cartas y postales, enviando flores o dejándolas en tumbas grises desde lugares que se separen con más diferencia de la que hay de mi habitación a tu cabeza y aún así me duelen las manos y los pulmones, pero, en realidad, siempre me duelen, y Pipo se ha ido para siempre y a veces aún le busco cuando entro en casa o cuando me levanto de la cama y me doy cuenta de que nadie ha venido a despertarme y todo es tan triste y es verano y me he puesto enferma de la garganta y de la cabeza y debo tener hasta fiebre y el corazón aún así es lo que más se oprime y sigues sin estar y yo debería dejar de decir tanto la "y" pero no puedo evitarlo como cuando no puedo evitar estar así, tan quieta, esperando a que llegue el catorce para que me abraces.
treinta y uno de julio... no podré dejar de echarte de menos nunca.




Jueves 30 de julio de 2009

Acabo de llegar y antes de bajar ya me he enamorado, aunque en realidad ya estaba un poco enamorada de esto sin conocerlo. El aeropuerto está situado en medio de la montaña. Todo es verde. Todo es frío. Estoy al norte del norte, he visto que aún quedaba nieve en las montañas y es Agosto y la temperatura es de 21 grados y no puedo creérmelo porque yo vivo en Valencia y en Valencia cuando hace 21 grados es finales de Septiembre, o ni eso, y si no es primavera, y tampoco. Pero Valencia es Valencia y por mucho calor que haga yo siempre sentiré amor por ella, aunque no me he recorrido pasillos de aeropuertos ni me he tragado la vergüenza, aunque ha sido una vergüenza mínima porque creo que si voy sola cada vez tengo menos, de buscar y pedir un bolígrafo para escribir detrás de la copia de los billetes de vuelo sobre lo mucho que amo mi ciudad, a pesar de que ni siquiera es mía. 
Supongo que el motivo real, por llamarlo de alguna forma, de haber buscado ese bolígrafo ha sido por todo lo que ejerces sobre mi, Loriga, y debe ser una osadía, o quizás simplemente una estupidez, referirme a ti en primera persona, pero supongo que la que sueña soy yo y por tanto la que ahora escribe, y, como digo, mientras leía tus días aún más extraños, que también son los míos, exceptuando cuando hablas de tu querido club de fútbol, el Real Madrid, que es algo que me causa un poco de rechazo porque me pierdo pero que por ser tú y por tu forma de hablar de ello lo obvio, me daba cuenta de que no falla ninguna de las veces en las que después de leerte necesite un boli o cualquier método que me permita escribir, aunque en realidad esto no es algo que haya descubierto ahora, y cuando digo ahora me refiero al ahora del aeropuerto de oviedo, que es de la ciudad de la que decía que me había enamorado antes con sólo algo más que un vistazo aéreo y unos pasos y algo de aire en los pulmones. 
Supongo que llevaba tiempo necesitándote porque desde tu "ya sólo habla de amor" del año pasado no tenía nada nuevo en las manos con tus letras, que en realidad son las letras de una imprenta cuando llegan a mi, pero ya me estoy enredando y lo que quiero decir es que desde que sólo hablaste de amor me sentí un poco triste y echaba de menos algo más y es cuando has llegado con el destino de Cordelia (y los oficiales también, sí, pero para mi en segundo orden) que leí la primera noche que lo tuve y que se me hizo tan corto y con el que me has cautivado con unas formas que jamás te sabía.
Y volviendo a los días aún más extraños, que repito tanto porque es lo que estaba leyendo desde el cielo y entre nubes, me he vuelto a emocionar, casi tanto o más que la primera vez que los leí, más concretamente que la primera vez que leí el día aquel de los libros quemados y como nombras a todos los grandes entre los grandes y como no te incluyes aunque sí disimuladamente y como a veces eres tan insoportable que eso es lo que hace que te ame y te adore y no deje de quererte. 
He pensado mientras volaba que cuando creo que ya me has dado lo suficiente y me sacias no lo haces y le dices a Fresán lo que le dices, que no voy a volver a decirlo yo, y si alguien no lo sabe y quiere saberlo que te lea a ti y a tus días extraños y a tus días aún más extraños y ya de paso que lea que tokio ya no nos quiere (que todo el mundo sabe que es mi favorito por excelencia) y que lea también héroes y caídos del cielo y tu nuevo libro que he nombrado antes y por qué no el penúltimo, que también lo he dicho, y ya de paso al famoso hombre que inventó Manhattan que no es otro famoso hombre que tú por mucho que creas que otro lo inventó mejor y así con tus demás obras que son trífero y lo peor de todo y quizá algún otro que a mi ahora se me escapa de las manos sentada en esta silla y apoyada en esta mesa del aeropuerto de Oviedo, que es Asturias, en el sitio más bonito donde yo haya visto un aeropuerto hasta el momento y me estoy dando cuenta de que yo no pretendía acabar escribiendo así, así como si creyese que tu fueras a leerme algún día pero que es mentira y debe haber sido también por cuando te encontraste con el agua al cuello (o quizá sólo fue una excusa) y saliste como un superhombre del que tanto me gusta hablar porque lo aprendí de Nieztsche y despues de Nothomb y te quedaste con todos diciendo la frase que tanto le gusta a tu abuela que no es otra más que la de ¡Adiós, Madrid! cerrando una columna con tanta elegancia como la que sólo tienen los mejores, y me doy cuenta (otra vez) de que parece que también te esté asesinando y esto sea una despedida en toda regla y un homenaje por muerte, porque la gente sólo suele hacer homenajes a la gente que se muere o es muy vieja, y en realidad no lo es y en realidad nunca dejo de decir en realidad y que estoy en Asturias y son las veinte y cuarenta y cinco y voy a perder el autobús para ir a Gijón y Ana y Reyes me van a querer asesinar si ellas no llegan más tarde que yo...