Me he despertado pensando en aquella canción que escuchábamos la otra noche, la que dice que espero que no te importe que me apropie de tu vida privada, la azote sobre la mesa y la trocee con un cuchillo. Que cruda y triste es. Mi siamesa ya ha vuelto a Valencia, su regreso está siendo bastante duro para ella, pero me alegro de que esté un poco aquí conmigo. También vi a A y a R, sonreí. Parece que Loriga escuchó mis peticiones, me llené de felicidad cuando me enteré de que el otro día publicó un libro, estoy impaciente por leerlo aunque aun no he podido comprarlo.
Arriba el volcán Hekla en 1970.

