martes, 11 de agosto de 2009

Be que sepas que el niño que llora letras y yo te echamos de menos. 


Como he estado tantos días enferma me ha dado tiempo a dibujar mucho y he hecho una libretita con hojas partidas para que cada una dibuje algo que haya visto o se haya imaginado en la calle (tú en las calles de Malmö y yo en las de Valencia, claro) y nos la enviemos por correo cada cierto tiempo para ir completándola. Espero que te guste la idea y que al final del año la hayamos terminado. 


Escrito hoy en hojas blancas:

Más o menos con el mismo espíritu con el que vi la primera vez alguna película de algún director que probablemente pueda ser más de uno y que por eso no hago mención a ninguno me quedé cuando salió mi siamesa por la puerta de casa. Con ese sentimiento de ¿y ahora qué? y una tristeza congelada por fuera y encendida por dentro nos despedimos sin despedirnos del todo. Supongo que yo no era consciente realmente y quizá ella tampoco, aunque creo que sí más que yo. Cinco es el número que ha pasado desde aquel día, cinco. Cinco son los días que llevo enferma también y cinco son los dedos de una mano. Siempre quise estar al norte del norte y ahora ella es donde está, debe ser una señal, no sé de que tipo pero debe serlo. Ya empiezo a echarle de menos y deben quedar como noventa días más para volver a encontrarnos, nunca hemos estado tanto tiempo seguido separadas, lo he pensado tanto que ya tengo sobres preciosos para mandar por correo y que parezca que a veces estoy ahí o ella aquí. Sólo me quedan fotos, algo de ropa y una bufanda rosa que encontré ayer en el armario...