miércoles, 4 de noviembre de 2009

Hola, ¡buenas noches!

en la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre se empeña en reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...




(...) Tengo una carpeta para los objetos, una carpeta para los animales, una para las personas, una carpeta para los personajes históricos y otra para los héroes de la mitología; tengo una carpeta sobre las cuatro estaciones y una sobre los cinco sentidos; en una recojo páginas sobre las ciudades y los paisajes de mi vida y en otra ciudades imaginarias, fuera del espacio y del tiempo.

Tengo una caja para los objetos, una caja para los animales y las personas (grabadas en papel), una para las cartas que me mandan y otra para las que quise enviar y nunca me atreví a hacerlo; tengo una caja del invierno y una de "I papaveri" de Monet; en una recojo trozos de mi vida y en otra lápices sin estrenar esperando a inventar algo que jamás exista.
Si Italo Calvino no hubiera muerto un poco antes de que yo naciera creo que hubiéramos hecho buenas migas, sobretodo, inventando ciudades invisibles con Marco Polo y Kublai Jan, el emperador de los tártaros; en la realidad histórica, Kublai, descendiente de Gengis Jan, era emperador de los mongoles, pero en su libro Marco Polo lo llama Gran Jan de los Tártaros y así quedó en la tradición literaria (dios, ¡adoro esa aclaración del principio!). Ayer me llevé prestado el libro de la biblioteca, en realidad, yo iba en busca de "los amores difíciles" (también de él, que mi profesora preciosa de historia de la fotografía nos fotocopió, pero sólo un cuentito pequeño y yo me quedé con ganas) no estaba y algo me incitó a llevarme este otro. Después el universo, que está más alterado que nunca, hizo que apareciera en todas partes: en el libro que me había dejado Álvaro y que me estaba leyendo, en su libreta de notas, en mi carpeta de "cosas por hacer" (pero además la de hace años) y esto lo he descubierto porque al encontrarme con el principio de la frase que he puesto debajo de la foto me he dado cuenta de que la he sabido seguir sin necesidad de mirarla, después he corrido a comprobarlo y estaba en lo cierto. Como dijo Alvy en Annie Hall: "El universo se expande"; y a mi me encantan las casualidades.