Hace días que no escribo en papel porque siento que mis manos se han congelado. Mis pulmones necesitan más aire del que tienen y mi cerebro cree que puede controlarlo todo, pero sólo se queda en eso, en creer. Echo de menos a Loriga, que venga y me haga olvidar que algo pasa, que me cuente todas esas cosas que me ayudan a levantarme de la cama. Dejé de despertarme con Dylan para poder acostarme con Cave, pensé que tanta nostalgia me deprimía más de lo que mi cuerpo soportaba. No traté de sustituir al uno por el otro, sería absurdo, sólo intentaba no ahogarme con las lágrimas tan pronto. Todo sigue igual, mi cama en el mismo sitio donde empezó esto; el blanco sigue cegando y la lluvia choca contra mi ventana donde hubo un tiempo en el que hizo sol y también nevó. He buscado respuestas en las páginas anteriores pero no he encontrado nada, todo parece igual pero con temperaturas diferentes. Los errores no existen y la incomprensión de la lectura me ha ganado. Hoy en el tranvía mis mejillas sabían a sal y de fondo sonaba quiet de forma muy delicada. Soy tan repetitiva cuando estoy así... me he sentido estúpida y simple. No he descansado nada pero he soñado mucho el poco tiempo que dormía, aunque esto lo ha empeorado todo. El hombre de la esquina me ha mirado cuando caminaba hacia la escuela, sé que él presiente cuándo me sucede algo, nunca quiere cruzar la mirada conmigo y eso me inquieta. Intuyo que dentro de poco empezaré a formar un galimatías y que todo lo que quería decir se quedará en eso, en nada y (...)
miércoles, 17 de febrero de 2010
Hace días que no escribo en papel porque siento que mis manos se han congelado. Mis pulmones necesitan más aire del que tienen y mi cerebro cree que puede controlarlo todo, pero sólo se queda en eso, en creer. Echo de menos a Loriga, que venga y me haga olvidar que algo pasa, que me cuente todas esas cosas que me ayudan a levantarme de la cama. Dejé de despertarme con Dylan para poder acostarme con Cave, pensé que tanta nostalgia me deprimía más de lo que mi cuerpo soportaba. No traté de sustituir al uno por el otro, sería absurdo, sólo intentaba no ahogarme con las lágrimas tan pronto. Todo sigue igual, mi cama en el mismo sitio donde empezó esto; el blanco sigue cegando y la lluvia choca contra mi ventana donde hubo un tiempo en el que hizo sol y también nevó. He buscado respuestas en las páginas anteriores pero no he encontrado nada, todo parece igual pero con temperaturas diferentes. Los errores no existen y la incomprensión de la lectura me ha ganado. Hoy en el tranvía mis mejillas sabían a sal y de fondo sonaba quiet de forma muy delicada. Soy tan repetitiva cuando estoy así... me he sentido estúpida y simple. No he descansado nada pero he soñado mucho el poco tiempo que dormía, aunque esto lo ha empeorado todo. El hombre de la esquina me ha mirado cuando caminaba hacia la escuela, sé que él presiente cuándo me sucede algo, nunca quiere cruzar la mirada conmigo y eso me inquieta. Intuyo que dentro de poco empezaré a formar un galimatías y que todo lo que quería decir se quedará en eso, en nada y (...)
