"me preguntaba que hora sería; oía el silbar de los trenes que, más o menos en la lejanía, y señalando las distancias, como el canto de un pájaro en el bosque, me describía la extensión de los campos desiertos, por donde un viandante marcha deprisa hacia la estación más cercana; y el caminito que recorre se va a grabar en su recuerdo por la excitación que le dan los lugares nuevos, los actos desusados , la charla reciente, los adioses de la despedida que le acompañan aún en el silencio de la noche, y la dulzura próxima del retorno..."
(Por el camino de Swann/ En busca del tiempo perdido, Marcel Proust)
No he podido evitar recordar ese trocito de Proust esta mañana mientras desayunaba.
Mi siamesa me espera, y con ella Dinamarca y Suecia.
