Estoy instalada, tengo internet, hace frío y llueve. La luz es preciosa, pero eso sí, sólo si te gusta el gris. Mi habitación sigue siendo blanca y la cama también, aunque los muebles son de madera y color vino (pero no me importa, si fuera igual que en Valencia tampoco tendría gracia). Las medidas son pequeñas, quizá seis metros cuadrados y el baño alcance uno, pero para estar sola sirve.
El edificio es un poco feo, pero vivo en un noveno piso y las vistas me gustan: a tu izquierda y a lo lejos puedes ver la catedral de Notre Dame, a la derecha hay un campo verde que cuando lo miras entran ganas de tumbarse y rodar por él y no salir de ahí nunca. Cerca hay alguna que otra residencia más y un Intermarché gigante pero a esta altura no molestan, también tengo un jardín con una mesa de ping pong y árboles frondosos. Por la mañana entra mucha luz y es agradable. Sólo he conocido a un chico que se llama de alguna forma que no se escribir y sólo pronunciar porque me ha enseñado a hacerlo. Tampoco me he cruzado con demasiada gente pero hoy ha empezado a llover mientras Raúl y yo veníamos del supermercado y la cafetería de la residencia ha sido invadida por cincuenta personas o más. He podido observar que el ochenta por ciento son franceses, que el diez por ciento son alemanes y que el otro diez restante lo ocupamos una japonesa (que aún no puedo asegurar que lo sea del todo porque no le pude ver pero Raúl sí), algún belga y nosotros dos. Pero en realidad es un porcentaje que no vale porque sólo he contado a los que huían de la lluvia.
Hablo en inglés para que me entiendan pero saludo y digo gracias en francés mientras sonrío para que no me odien. La gente es muy silenciosa, es realmente curioso y a veces da hasta miedo. Hoy en el supermercado mientras paseábamos por los pasillos gigantes llenos de productos de colores estaba todo en silencio y la gente caminaba despacio, era extraño. Si Lynch viniera creo que lo utilizaría como escena.
En las fotos sale parte de lo que veré cada día por las ventanas y una chica que cruzaba la carretera con un paraguas rojo, creo que era la japonesa.
















