domingo, 22 de noviembre de 2009




   "he tenido siempre un norte inalterable en la frase esperanta que aparece..."



Esta mañana me he despertado muy decidida, se terminaron estos días de quehaceres invisibles y de perecer en mi cama. He comenzado por ordenar mi armario, realmente daba miedo y así no le entran ganas a una de nada. He ordenado los cajones y los he clasificado dividiéndolos en sueters invernales (no se para qué si el invierno aquí parece que no exista, ¡puñetas!) Chaquetitas de punto o en su defecto rebequitas (que término más horrible por dios) suetercitos más finos y toda pieza similar a la que es imposible resistirse en denominar con un diminutivo. También en camisetas de manga larga, manga corta y sin mangas. Después he decidido colgar en perchas todos los pantalones (sí, algunos los tenía hechos un moñigo y escondidos) y así un largo etc. Por suerte las faldas no ha hecho falta organizarlas porque     parece ser que han sido las únicas supervivientes a mis dos semanas de desorden. Después me he dado cuenta de que me merecía una recompensa por tanto trabajo y de que el reloj marcaba casi las cuatro así que me he tomado una crema de berenjena con queso y hierbas provenzales. Al terminarla he subido a la buhardilla a leer porque había una luz muy agradable, también he comido una ensaimada con canela y un trozo de merengue. La luz no ha tardado en irse así que he proseguido con mi proyecto. Me he puesto a organizar las cosas de clase. He hecho unas fotocopias que necesitaba y he ordenado las demás metiéndolas en una funda según la asignatura correspondiente. También he seguido con mi archivo para historia de la fotografía y las he clasificado en carpetas para mañana imprimirlas y ponerlas en la libreta con los apuntes a los que corresponden de una vez. Luego me he dado cuenta de que la asignatura que peor llevo es la más importante porque sólo he entregado un trabajo cuando debería haber entregado tres, así que me he dispuesto a resolver ese problema y me he hundido un poco porque sigo estando muy atrasada con lo de las fotos en raw y ni siquiera las he podido abrir (no sé como se abre el programita ese, se queda ahí parado como un bobo y yo me desespero, de verdad que sí. Debería haber nacido a mediados del siglo XIX y ser compañera de algún científico loco. Habríamos descubierto todo, estoy segura, y sería feliz. Tengo ganas de que llegue el segundo cuatrimestre para hacer cámara de placas, mientras tendré que ir enterándome más. Tras haber hecho todo eso me he puesto a pensar en el trabajo para audiovisuales que hay que entregar el miércoles. Hoy es el cumpleaños de Raúl, íbamos a celebrarlo pero al final no lo hemos hecho porque él no tenía muchas ganas. Ahora voy a terminar de leer la "Antología Mandarina" que me regaló Álvaro el otro día y que tanto estaba deseando :)